Hace un tiempo que había dejado de ver peliculas de Clint Eastwood, no porque me hubiera decepcionado sino que por falta del mismo (tiempo). Me decidí volver con Gran Torino.
Segun mi opinión las peliculas de Clint las recorre una tensión tranquila y pausada, que algunos confundiran con lentitud, pero que no deja que sueltes la pelicula hasta que termine y siempre te dejan una sensación entre tristeza y sosiego. Gran Torino no es la excepción: un racista y malhumorado veterano de la Guerra de Corea (Clint interpretando a Walt Kowalski) empieza una relación de amistad a la fuerza con sus vecinos vietnamitas (hmong) al defender en dos ocasiones a un miembro de la familia frente a unos pandilleros. La amistad y el involucramiento crece a medida que avanza la pelicula, de hecho uno se siente complice de cómo el viejo y gastado Clint se empieza a convertir en un ser humano querible. Aunque uno sabe que irremediablemente en algun momento de la pelicula tiene que desatarse la tragedia, y eso es lo que mantiene la tensión de la pelicula. Uno casi no se da cuenta como Clint juega con uno ... es un maestro en la dirección.
Hay varias reflexiones interesantes en la pelicula, una de ellas tiene que ver con el racismo. Lo fácil que es ser racista y lo trabajoso que es no serlo. Trabajoso en el sentido que hay que dedicarle tiempo, que tiene
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Como ya he dicho, mis únicas idas al cine ultimamente son a ver peliculas de niños. Supongo que a todos los padres les pasa durante toda la primera etapa de crianza, sobre todo si no se cree en las nanas puertas adentro como para poder salir de noche al cine. 

Siempre me han fascinado los ROAD MOVIE, películas donde sus protagonistas empiezan un camino de transformación que los lleva a cambiar sus vidas en forma radical, a crecer, a hacerse concientes de su destino, para bien o para mal. Del cine moderno quizás el road movie clásico es 